NUNCA ES TARDE PARA AMAR DATOS

NUNCA ES TARDE PARA AMAR DATOS 


Contrario a los que muchos pensaran los personajes en la vida real son buenos amigos, la idea inicialmente me nació estando con ellos uno de esos días aburridos y divertidos en su presencia como broma a estos le propuse la historia como tal. Diciendo algunas de sus características Eduardo es un chico de 19 años, cuya familia lo tuvo una estancia en el vecino del norte Estados Unidos de Norteamérica y regreso tras 10 años de una temporada muy buena a mi país México. Ahí tienen que su forma de hablar es muy peculiar por el acento, bien podrías confundirlo con un gringo de no ser por su apariencia y su físico que lo delata como buen mexicano amante de la música. Hace algunos años estuvo participando en una banda de rock, junto a otros compañeros de su ciudad teniendo algunas presentaciones y actualmente sigue soltero por cuestiones que desconozco pero es un buen chico. Verán yo lo conocí en un lugar que frecuentaba seguido por coincidencia, Alejandro por otro lado es un joven bastante extrovertido que trabaja y estudia a la vez en la universidad a un par de ciudades de distancia. En realidad lo conozco muy poco pues no me relaciono mucho con las personas, si puedo encontrar un gusto similar me hago de la conversación con ellos y he decir me agrada tener su compañía en los momentos que más la he necesitado. 


Les contare Alex estudia la carrera de gastronomía igual que Eduardo, se conocieron siendo compañeros de aula pero actúan a veces como novios y aunque solo es una broma me resulta tierno la forma en que se ven haciéndolo. No sería el primero en mencionarles son novios o algo así, una parte importante es Alejandro tiene una novia llamada Brenda en la misma universidad y eso supondría un triángulo amoroso que obviamente parece incómodo. Me parce próximamente Eduardo se marchara a estudiar inglés de nuevo, esta vez los gastos correrán por parte de la universidad y solo falta confirmar la fecha de su salida a un bello lugar. Para que se den una idea se los describiré Edu mide como 1.70 metros, cabello negro algo largo, su cara aparente tener unos 17 años, su complexión es robusta, los ojos negros con pestañas chinas y unas ojeras que hacen date cuentas de sus desvelos a altas horas de la madruga. La ropa que viste es mayormente negra porque es un tanto emo, Alex es más alegre en ese sentido no importa el color que vista y sus rasgos son diferentes a su amigo. Cabello cortó siempre negro, ojos cafés oscuros, físicamente es delgado pero normal y su altura difiere de unos centímetros. Además de estar bromeando en cada ocasión casi como novios, es la razón porque decide incluirlos en una historia propia descabellada al principio y loca si lo pensaras mejor pues son heterosexuales actuando de niños.
  

AMORES PARA RECORDAR RECUERDOS

AMORES PARA RECORDAR
RECUERDOS


Nació en base a un amor no correspondido del pasado en mis años de escuela, durante esa etapa empezaba a darme cuenta de mis gustos por otros compañeros y fue entonces cuando vio aquel chico sin duda diferente a todos los conocidos. Esa forma de actuar me dejaba tonto en su presencia pero trataba de disimular, tenía miedo para llegar a una situación más cercana estando a solas y mi forma de actuar ante los chicos no me ayudaba mucho si le sumabas mi atracción a ellos. Eso no me impidió tener algunas conversaciones en los tiempos que coincidíamos, hasta ahora puedo recordar esa miraba tan hermosa en su rostro y su singular forma de actuar distinta conmigo pero la duda se quedó en el aire. Si bien podía considerarlo mi primer amor a una edad muy temprana, me quede con ganas de saber lo que habría sucedido de confesarle mis pensamientos y hoy en día he perdido la comunicación completamente con él. Solo me quedan los recuerdos de los días que desayunábamos juntos, solía compartirme parte de la comida que la madre le preparaba y las travesuras hechas en las incontables horas de juegos durante las tardes. Eso sí tengo varias fotografías para ver en momentos de nostalgia, anhelando un mañana donde pueda volver a verlo de frente para decirle tantas palabras y preguntarle de su vida en casi una década tras su partida por motivos desconocido en el momento.